ESTRATEGA FINANCIERO CAPITULO 03. EL BURNOUT O AGOTAMIENTO PROFESIONAL, UNA CORNADA PARA LA EMPRESA

 

FINANCIAL THINK THANK

Gabriel Velázquez Hinojosa

gvelazquezhinojosa@gmail.com

agosto 2022

 

“Los toros bravos descubren a los toreros malos”

 

Artículo exclusivo para directivos, empresarios, dueños de negocios, socios o accionistas de empresas.

En la actualidad se debe andar con cuidado si uno menciona algo relacionado a la Fiesta Brava, se enciende una mecha que detona a la enardecida horda de “defensores” de los animales que en su cosmovisión humanizan a los animales, hacen parte de su familia a perros y gatos negándoles su naturaleza de tragar, jugar y rascar. Pero se deshumanizan hacia las personas, a los conocimientos, opiniones, creencias y costumbres, volviéndose intransigentes desequilibrados.

Con esta gente la empresa va a tener que lidiar por algún tiempo, no mucho porque la salud de estas generaciones no será de lo mejor, a pesar de las jornadas en el gimnasio, que de acuerdo a un médico especialista, a uno general y al sentido común después de una sesión de ejercicio se debe descansar. Pero en su opinión o lógica “moderna”, se pueden desvelar e ingerir altas dosis de bebidas embriagantes con su respectiva dotación de sueros y bebidas energizantes sin que tenga consecuencias negativas.

En cuanto a lo mental, se ve complicado que puedan aguantar un par de horas sin tocar su teléfono o algún dispositivo electrónico y enfocarse en una sola tarea. En la permanente exposición de sus vidas, de qué comen, a dónde van, con quién están; dejan ver las recurrentes crisis de ansiedad que regularmente experimentan.  

Estas generaciones no se extinguirán de inmediato. Por lo tanto, hay que hacerles el “pase de pecho”, ya que se encontrarán tanto como clientes o como empleados.

El mundo de antes en la empresa es “toro pasado”, por lo que estudiarlo o hablar de ello no es relevante para el asunto que nos atañe: ganar dinero.

El presente de la empresa es crucial si hay interés en subsistir los siguientes 20 años, porque la mayoría serán fácilmente remplazadas del mercado por una empresa startup[1]. O bien, la carga fiscal, los cambios normativos y las “teorías” como el burnout terminarán por hacerlas sucumbir. Las señales de crisis en la mano de obra comenzaron hace tiempo y los “expertos” sólo vinieron a agravar la situación para la empresa; por ende, de los mismos trabajadores.

La empresa en el futuro se enfrentará a dos generaciones de lleno, la millennian y la z, que da igual como se denominen a, b, o como sea; lo relevante es que se estará en medio de la pinza de los consumidores y trabajadores que aborrecen la frase “ponerse la camiseta” y lo que representa. 

El burnout o agotamiento profesional es un termino que ya se está manoseando como en su momento los Derechos Humanos que desvirtuó en que todos somos iguales. Lo cual es una falacia, debido a que tenemos los mismos derechos, más nunca seremos iguales[2].

Es indispensable conocer la definición que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en su catálogo de enfermedades ICD-10, como: “Síndrome Conceptualizado como Resultado del Estrés Crónico en el lugar de trabajo” que no se ha gestionado con éxito (el trabajo). Dicha enfermedad se plantea en tres dimensiones: cansancio o agotamiento; negativismo o cinismo a un trabajo y la reducción de la eficacia profesional.

Ante ésta mediocre intervención de la OMS ignorando la salud pública con tan nulos resultados en otros aspectos como el consumo de estupefacientes, la desnutrición infantil, etc. debemos ir a la querencia como empresa mexicana.

El Financial Think Thank tiene como punto de partida y arribo el aspecto financiero. Por lo tanto, plantea el tema y cómo capotearlo protegiendo el sentido patrimonial de la empresa haciendo una transición del presente al futuro, viendo no sólo por su subsistencia; sino por su rentabilidad.

El gobierno trata de responsabilizar a la empresa emitiendo normas[3] por algo que no es inherente al trabajo, sino al Estado. La empresa puede hacer de todo, pero no remediará la molestia bien entendida del individuo que le toma hasta tres horas llegar a su centro de trabajo en un transporte público, caro, deficiente, inseguro e incómodo. Que el acceso a la salud para el y su familia es escaso y deficiente. Los servicios educativos para sus hijos están en una realidad alterna y ahora se enfrenta a carencias alimentarias.

Y la situación no es muy diferente del que maneja una o dos horas hacia el trabajo con tráfico pesado, con las cuentas por pagar a cuestas, con crisis existenciales por no poder acceder a una vivienda que cubra sus expectativas o hipotecas en el limite de ser impagables.

¿La empresa qué injerencia tiene en esto? son situaciones ajenas a la empresa que de no contenerse y delimitarse se disfrazarán de estrés por el trabajo, burnout, afectando severamente la situación financiera por el doble impacto. Por un lado, es la excusa perfecta para frenar la productividad, se pueden estresar los trabajadores; y por el otro, en atender sus afecciones generadas por el estrés.

Se lleva tiempo lidiando con la cantaleta de que el sueldo es poco, pero no hay dinero que alcance para sostener un ritmo de bebida como el que la mayoría acostumbra. Tener consumos impulsivos para llenar vacíos existenciales. ¿Qué es más estresante, trabajar o estar con la cabeza saturada persiguiendo la “felicidad” a través del consumo para presumir?

Los “expertos” alegan que se debe atender el problema por las pérdidas que genera la rotación de personal bajando la productividad. Por lo que se debe de pagar cursillos, seminarios y talleres donde la gente se exprese y aprenda a meditar para bajar su estrés. Encontrar a su niño interior entre lo más ridículo que he escuchado. Pero esto es una pérdida de tiempo y gasto de dinero para la empresa. Se debe evitar abrir la puerta a estupideces y ñoñerías sobre el estado de ánimo de los empleados con cargo a la empresa.  Lo que la empresa debe hacer es cubrirse la espalda, no se puede afrontar algo que no está claro y bien delimitado.

Estimado lector, director, empresario, dueño de negocio, socio o accionista de empresa; el punto fino comienza con la premisa fundamental: si es una enfermedad debe estar diagnosticada por un médico especialista en el área. Es decir, un Médico Psiquiatra. El 90% de los “burnouteros[4]” se tiene que poner a trabajar de inmediato porque no pueden acreditar que su estrés se debe al trabajo. El individuo promedio en edad productiva come inadecuadamente; tiene una dieta hipercalórica; consume en exceso, refresco, bebidas alcohólicas, azucaradas, carbonatadas, estimulantes y energizantes; su tiempo de descanso lo pasa en las redes sociales; se desvela, tiene relaciones destructivas, está en un entorno de violencia doméstica; tiene aspiraciones y actitudes incongruentes a su persona. Por lo tanto, todo esto en individual y en conjunto, le genera más estrés que la exigencia en el trabajo.

Pero volviendo al punto, a la empresa no le interesa lo que el individuo haga o deje de hacer en su vida, siempre y cuando no afecte su desempeño. Titánica sería la labor de tratar de cambiar a las personas y se llegaría a variables de su entorno que no se pueden mejorar. No hay dinero que alcance para ésta travesía e irresponsable sería el que destinara recursos de la empresa a esta labor.

La negación de que uno de los pilares de la empresa es su personal resulta temeraria e irresponsable. Por lo tanto, conviene atender lo concerniente al recurso humano porque sino la casa pierde. Se debe atender de manera seria construyendo nuevos modelos, no seguir recetas o copiar modelos. Para incrementar la productividad se debe trabajar BIEN a fondo, a partir de los legítimos y genuinos intereses financieros de la empresa. Tomó tiempo llegar hasta aquí, tener ésta situación de desbalance en las cargas de trabajo, de las responsabilidades, en las remuneraciones y de acoso para los empleados.

Cada caso es diferente, tiene sus propias peculiaridades, pero hay puntos generales desde los que se puede partir para lograr que la empresa tenga la mayor colaboración por la que paga. Ha requerido tiempo de estudio de alta especialización y la confrontación financiera para esquematizar la situación. Uno de los puntos que están saltando a la mesa es la del aumento de los días de vacaciones, pero cuando la gente regresa de sus vacaciones es común que vuelve “echada a perder”. Por lo tanto, no se trata de que no las tenga. La discusión está errada, no es lo que la empresa le da al individuo, sino lo que hace: el respaldo y la solidez en la relación. El dejar que la empresa se llenara de consentidos, arribistas, lambiscones, abusivos, coquetos (tas), acosadores, flojos, viciosos y recomendados ocasionó tensas condiciones laborales además de una baja en las utilidades de la empresa. El sin sentido en las remuneraciones, la fuga de información, el malgasto[5], el robo de dinero y bienes de la empresa es la molestia y degeneración de la organización, es lo que hace que el centro de trabajo no sea el lugar para que los individuos alcancen su realización por medio del arduo esfuerzo de trabajar sin ser molestado o acosado por estúpidos o estupideces, debe haber una autoridad con el “don de mando”. 

La situación vigente de recursos humanos en la empresa está bien ganada y perfectamente justificada. Un ejemplo de esto se puede ver en el programa reality del jefe encubierto donde se hace pasar por un trabajador y descubre la realidad de la organización, pues ¿qué hacía antes? y no porque él tuviera que ir a 300 puntos de venta o conocer a 5 mil trabajadores, pero ¿qué no tenía gente que hiciera eso? Otro ejemplo fue cuando arribaron a la empresa esas teorías mafufas de convivencia como si el trabajo fuera esparcimiento pareciendo más un kínder que una institución, ¿cómo se puede hacer algo sin disciplina, para luego caer en un estado de desesperación por los malos resultados (que quizá fueron buenos momentáneamente al principio, pero después colapsaron)? El acoso como herramienta para hacer renunciar a los trabajadores ahorrando en liquidaciones se ha pagado con creces en destruir el esfuerzo y la productividad, ¿qué tan conveniente es sobreexplotar la capacidad? Momentáneamente es bueno, pero su costo es alto para la empresa porque cuando se requiere ya se “quemó” al recurso.

No cuesta dinero a la empresa que la cabeza haga su trabajo permanentemente, resolver situaciones como el caso del buen chofer, pero libidinoso, sencillamente se va perfilando hacia la salida, por muy buen chofer que sea; en el caso de la chismosa, también se va perfilando a la salida.

La empresa no tiene porque estar casada con las personas, sino con su patrimonio; y si de eso depende que el ambiente esté libre de elementos nocivos, así se tiene que hacer. Además de los elementos nocivos también se debe proteger a la empresa de las “teorías” nocivas sobre recursos humanos.

La conclusión es muy clara y se resume en una pregunta estimado lector ¿considera que empresas en EEUU, Europa, Medio Oriente o Asia están gastando tiempo o recursos en que sus empleados no sufran de estrés?

 

“Cuídate del toro por delante,

de la mula por detrás

y de los frailes por todos lados”



[1] Una empresa startup es una pequeña empresa de reciente creación, con alto potencial innovador y tecnológico, donde su modelo es escalable y su crecimiento puede ser exponencial. https://economipedia.com › definiciones › startup.html

 [2] “Capitulo XI. Trabajar, explicar, hacer entender, educar o tener resultados” en VELÁZQUEZ HINOJOSA, Gabriel. [2021] Lógica Financiera. Quebec, Tree of the Thoughts (Arbre de Pensées). Pág. 27

[3] NORMA Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018, Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-Identificación, análisis y prevención. https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5541828&fecha=23%2F10%2F2018.

[4] Los que se quieren subir al tren del agotamiento por el estrés del trabajo.

[5] Por ejemplo, en un taller de yoga y meditación para el estrés.

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