¡EL ALGORITMO SIEMPRE TIENE LA RAZÓN!

 

FINANCIAL THINK THANK

Gabriel Velázquez Hinojosa

gvelazquezhinojosa@gmail.com

febrero 2023

 



 

¡Los padres siempre tienen la Razón!

¡Los maestros siempre tienen la Razón!

¡El cura siempre tiene la Razón!

vox populi

 

En su momento la “razón” fue otorgada a los padres, a la Iglesia, a los maestros, incluso a nefastas personalidades, sociópatas, psicópatas y un sinfín de aberrantes humanos.

En la actualidad no ha cambiado la necesidad de cobijo de un manto protector, de alguien o algo que se haga cargo de las responsabilidades y debilidades individuales y colectivas. Se sustituyen los elementos que darán la certidumbre, la certeza y el buen porvenir ante la poca o nula razón.

El surgimiento de las noticias sobre la Inteligencia Artificial a nivel semi colectivo[1] ha generado todas las emociones desbordadas, desde la euforia de que se han acabado los problemas técnicos y que ahora la humanidad será invencible, hasta los temores más disparatados por la sustitución de la mano de obra humana por robots.

El desarrollo de la Inteligencia Artificial ya tiene tiempo dando resultados satisfactorios y bien delimitados, pero al igual que muchas otras herramientas tecnológicas tienen aplicaciones específicas para dar solución a problemas concretos, y su difusión era en medios especializados para un público que entendía de estos temas.

En la masa colectiva se carece de dificultades y problemas definidos, la complicada esencia y procederes mágicos, emocionales y neuróticos usurpan la más mínima actuación racional. Anulando así cualquier beneficio de la utilización de herramientas tecnológicas.

Por un lado, muchas son las dificultades y problemas que afectan los aspectos económicos, sociales y culturales. Sin embargo, por el otro lado hay diversas herramientas y dispositivos tecnológicos que pueden servir para aminorar hasta las más severas complicaciones actuales. La ausencia de una técnica que frene o siquiera delimite la esencia individual empobrecida que busca colocarse como el centro y epicentro de toda situación impide no sólo el uso adecuado de la tecnología, sino da pie a un uso absurdo. Es decir, las sandeces se hacen más rápido, más grandes y más contagiosas.

Ni los más sofisticados adelantos tecnológicos pueden competir con la simpleza de la estupidez humana y sus pasiones, muestra de esto es el uso que se le está dando a los canales de comunicación que pretenden ser una red social desplazando la convivencia por vistas, likes y comentarios. ¿A quién le importa si algo le gusta? o ¿quién lee su comentario o a quién le importa su comentario?  Se genera un falso sentido de importancia a su existencia que no tiene el individuo.

El abuso de los dispositivos electrónicos ha resultado en múltiples ventajas monetarias para varias compañías y lo seguirá siendo al menos en un par de generaciones más, qué comprar, dónde comprar y qué opinar serán la constante.

La brecha hacía el pensamiento y el uso racional de la tecnología seguirá aumentando, la insatisfacción y los problemas imaginarios dejarán sin atender la realidad que golpea cada vez más.

Un estudio que conduce el Financial Think Thank permite determinar cuánto vale la empresa sin disponer de tecnología, cúanto produce sin el uso dispositivos electrónicos. Esto permite proyectar su valor potencial a partir del uso racional de la tecnología y dispositivos electrónicos, enfocado y sólo aplicado para producir más y aumentar el valor de la compañía.

¡La “razón” siempre tiene la Razón!

 



[1] Es una porción minoritaria de la población que tiene acceso a esta información, la mayoría carece de medios de subsistencia y a otro tanto le es indiferente la nota.

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